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Firma de Amado (Aimé) Bonpland. Museo de Farmacobotánica "Juan A. Dominguez" UBA

Firma de Amado (Aimé) Bonpland.

Archivo Bonpland. Museo de Farmacobotánica "Juan A. Dominguez", FFyB - UBA. 

El Archivo Bonpland en la UBA.

En relación con la documentación y el herbario particular de Bonpland, el mismo naturalista, 

en un fragmento de una carta que le envió al astrónomo francés François Arago en 1849,

comenta:

 

“En seguida que regrese á San Borja, donde conservo mis colecciones, 

y en seguida que la navegación del Uruguay ofrezca la seguridad 

de la que está privada hace tantos años, enviaré algo á París”. 

 

“Mi herbario, se compone de más de tres mil plantas que las conservo en buen estado, 

así como mis manuscritos, da envidia á muchas personas”. 

“Varias veces se me propuso comprarlos y naturalmente he rechazado todos los ofrecimientos…” 

(Bonpland, 1909)

 

En otra carta fechada el 18 de octubre de 1854, 

podemos leer que el gobernador de Corrientes Juan Pujol le propone a Bonpland 

ocupar el cargo de director del Museo de Historia Natural, 

que tenía proyectado fundar en la provincia.

 

Luego de aceptar el cargo, Bonpland le dirige una carta a Friedrich von Gülich Bonpland 

en la que le comenta la intención de llevar todos sus manuscritos y colecciones 

a Santa Ana “donde piensa establecer su cuartel general”.

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Los archivos inéditos

Luego de la muerte de Bonpland poco se supo sobre la documentación por él referida, 

y durante muchos años se creyó extraviada en su totalidad. 

Sin embargo, gran parte de la comunidad científica de distintas épocas 

tenía noticias de la existencia de un archivo o de notas científicas del naturalista, 

tal como menciona Eduardo L. Holmberg en su célebre Viaje a Misiones (1887). 

 

Corría el año 1905 cuando Eugenio Autran,

en ese entonces curador del herbario del Museo de Farmacología

de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, 

y el fundador y director honorario del museo, Juan Aníbal Domínguez, 

se enteraron por medio de Fernando Schweizer, (profesor de Clínica Pediátrica y Puericultura) 

que un estudiante de apellido Bonpland se hallaba cursando la carrera de Medicina. 

 

Ante esa oportunidad, no dudaron en contactarse con él 

para averiguar si tenía algún parentesco con el naturalista francés. 

En palabras de Domínguez y Autran:

 

“Inmediatamente hicimos saber al estudiante nombrado, que deseábamos entrevistarle,

y poco tiempo después recibimos en el Museo la visita de un joven

de cabello rubio y rostro inteligente,

llamado Pompeyo Bonpland.

Teníamos en nuestra presencia a un nieto del célebre naturalista”.

(Domínguez y Autran, 1910)

Pompeyo Bonpland les comentó que, para su satisfacción, 

sus familiares que residían en Corrientes aún conservaban manuscritos y cartas de su abuelo, 

y que intervendría ante ellos para poner a su disposición esos documentos.

Unos meses después, Amado Bonpland, hijo del célebre naturalista y padre del estudiante, 

se presentó en el museo con una valija repleta de documentos. 

 

Además de facilitarle a Domínguez todos los documentos inéditos que conservaba, 

dio su autorización para que fueran publicados (Domínguez y Autran, 1910).

El 30 de septiembre de 1905 Eduardo L. Holmberg

dio la noticia del hallazgo de estos documentos en una crónica detallada (Fig. 1 A)

publicada en la revista Caras y Caretas. 

 

El 2 de octubre de ese año Eugenio Autran publicó en el diario francés Le Currier de la Plata 

una nota titulada “Importante encuentro. Manuscritos de Bonpland. 

Correspondencia inédita de Humboldt”, 

en la que hablaba sobre los documentos donados por Bonpland hijo. 

 

A partir de ese momento, la ciudadanía conoció

que parte del archivo del médico y naturalista francés

se hallaba depositado en el Museo de Farmacología en Buenos Aires.

En 1910, en el XVII Congreso Internacional de Americanistas reunido en Buenos Aires, Domínguez y Autran comunicaron oficialmente al mundo científico la existencia y el contenido del archivo: “El archivo Bonpland contiene, además de las 28 cartas inéditas de Humboldt a Bonpland: - Una gran parte de su diario botánico, desde 1849, con la descripción de los números 2450 a 2884 de su herbario. Numerosos cuadernos manuscritos referentes á sus distintos viajes y sobre la flora y fauna de las regiones argentinas que visitó. - Una serie de cartas de Delille, de Candolle, Mirbell, Hooker, etc. - Cartas del General S. M. Paz relativas á la campaña de Corrientes. Y numerosas notas sobre la yerba mate, el tabaco, etc.” (Domínguez y Autran, 1910) En el final de la comunicación los autores señalaron que prontamente se iniciaría la publicación de los documentos del archivo para darlos a conocer a todo el mundo científico. En 1914, Henri Cordier incluyó en “Papiers inédits d’ Aimé Bonpland conservés à Buenos Aires”, publicado en la serie de “Trabajos del Instituto de Botánica y Farmacología”, una breve comunicación que le había cursado en 1910 la Academia de Inscripciones y Bellas Letras de Francia sobre el gran valor del archivo Bonpland para la ciencia. El articulo describe brevemente la historia del hallazgo del archivo, parte de la vida de Bonpland e incluye un escueto catalogo con la advertencia del escaso tiempo empleado para su revisión. El Archivo Bonpland posee un enorme potencial para la investigación histórica (política, económica, de la ciencia), así como para otras disciplinas, como la Archivística, la Conservación y la Tecnología del papel, de sellos y membretes, entre otras. También es una fuente ineludible para los estudios sobre los viajes de exploración y la actividad científica realizados por naturalistas en el continente americano durante el siglo XIX. El archivo contiene más de 2050 documentos (muchos de ellos, inéditos), entre los que se destacan cartas, notas de viaje, mapas y otros documentos que dan cuenta de diversos aspectos de la vida de Bonpland en el Río de la Plata, como sus conocimientos sobre el cultivo de la yerba mate, su supuesto encuentro con Urquiza, y su prisión durante diez años en el Paraguay. En 1905 el Archivo Bonpland ingresó al Museo de Farmacología, que lo mantuvo en custodia durante casi 120 años. Actualmente se lleva a cabo un Proyecto de Recuperación y Puesta en valor del archivo, cuyo objetivo es lograr una conservación respetuosa con su historia mediante la estabilización fisicoquímica de los documentos y el relevamiento y la sistematización de la información contenida. Esto permitirá construir nuevas herramientas de búsqueda para los investigadores. Al mismo tiempo se está avanzando en la digitalización del archivo para favorecer el acceso a su contenido.

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